Brasil, la fe que canta y abraza: santuarios del país más católico del mundo

Brasil es el país con más católicos del mundo. Más de 120 millones de personas. Esa cifra, por sí sola, convierte a Brasil en un fenómeno religioso sin equivalente. Pero lo que hace verdaderamente fascinante al catolicismo brasileño no es la cantidad: es la forma. Aquí la fe católica se mezcló con tradiciones africanas e indígenas, produjo devociones únicas, y se expresa con una emocionalidad y una exuberancia que no se parecen a nada que se vea en Europa.

Peregrinar en Brasil es sumergirse en una fe que canta, baila, llora y celebra con la misma intensidad. Los santuarios brasileños no son lugares de silencio contemplativo: son lugares donde la vida entra a raudales.

Aparecida: la patrona del país más católico del mundo

La Basílica de Nuestra Señora Aparecida, en el estado de São Paulo, es la segunda iglesia católica más grande del mundo después de San Pedro de Roma. Puede albergar a 45.000 personas. Recibe unos 12 millones de peregrinos al año. Y todo empezó con una pequeña imagen de terracota encontrada por tres pescadores en el río Paraíba do Sul en 1717.

La imagen era una Inmaculada Concepción sin cabeza ni manos, ennegrecida por el lodo del río. Los pescadores lanzaron sus redes de nuevo y sacaron la cabeza. Después de recomponer la imagen, la pesca fue tan abundante que los pescadores no pudieron llevar todo a casa. La imagen fue guardada, empezó a atraer devotos, y tres siglos después es la patrona de Brasil.

La basílica nueva, inaugurada en 1980, es un edificio monumental en forma de cruz griega. Pero lo que más impresiona es la devoción: la Sala de los Milagros, donde los peregrinos dejan ex-votos —fotos, muletas, objetos personales— en agradecimiento por favores recibidos, es un espectáculo de fe popular que resulta abrumador.

El Cristo Redentor: más que un monumento

El Cristo Redentor de Río de Janeiro es uno de los monumentos más reconocibles del mundo. Pero antes de ser atracción turística, fue —y sigue siendo— un símbolo religioso. La estatua de 30 metros, inaugurada en 1931 en la cima del Corcovado, fue concebida como un acto de fe: los brazos abiertos del Cristo abrazando la ciudad y, simbólicamente, a todo Brasil.

Para el peregrino, subir al Corcovado no es solo disfrutar de la vista. Es estar a los pies de una imagen que para millones de brasileños representa la protección divina sobre su país. La capilla que hay en la base del monumento celebra misas regularmente.

Salvador de Bahía, Bom Jesus y más

Salvador de Bahía, la primera capital de Brasil, tiene un centro histórico con más de 300 iglesias coloniales. La Iglesia de São Francisco, con su interior completamente revestido de pan de oro, es uno de los espacios religiosos más deslumbrantes de América. Salvador es también donde el catolicismo brasileño muestra su rostro más sincrético, con la influencia afrobrasileña presente en las devociones populares.

Bom Jesus da Lapa, en el interior de Bahía, es un santuario excavado en una gruta dentro de un enorme pedregal junto al río São Francisco. Es el tercer destino de peregrinación de Brasil, y recibe a más de un millón de peregrinos al año, muchos de ellos viajando días en camiones desde el sertão.

Brasil tiene también Canaã dos Carajás, donde una réplica del Vaticano está en construcción en plena Amazonia; el Santuario del Divino Padre Eterno en Trindade, Goiás, que rivaliza con Aparecida en número de peregrinos; y la Catedral de Brasília, diseñada por Niemeyer, una obra maestra de la arquitectura religiosa contemporánea.

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