Alemania no es el primer país que viene a la mente cuando se piensa en peregrinación católica. La Reforma protestante nació aquí, y el norte del país es predominantemente luterano. Pero el sur —Baviera, Renania, Baden-Württemberg— ha mantenido una tradición católica vigorosa que se expresa en santuarios de una belleza y una profundidad que sorprenden al visitante.
La fe católica alemana tiene un carácter propio: más contenida que la mediterránea, más intelectual quizá, pero no menos profunda. Alemania ha dado a la Iglesia algunos de sus pensadores más influyentes —desde Alberto Magno hasta Benedicto XVI— y sus santuarios reflejan esa combinación de rigor y devoción.
Colonia: los Reyes Magos y la catedral imposible
La Catedral de Colonia tardó 632 años en construirse. Empezada en 1248, no fue completada hasta 1880. Sus dos torres de 157 metros dominan el horizonte de la ciudad y fueron durante un breve periodo las estructuras más altas del mundo. Pero lo que convierte a Colonia en destino de peregrinación no es la arquitectura: es el Relicario de los Reyes Magos, el sarcófago dorado más grande de Europa, que según la tradición contiene los restos de los tres Reyes Magos que adoraron al Niño Jesús en Belén.
Las reliquias llegaron a Colonia en 1164, traídas desde Milán por el arzobispo Reinaldo de Dassel, y convirtieron a la ciudad en uno de los destinos de peregrinación más importantes de la Edad Media, a la altura de Roma y Santiago. Hoy, el relicario sigue en el coro de la catedral, visible para todos los visitantes, y sigue atrayendo a peregrinos de todo el mundo.
Altötting: el corazón mariano de Baviera
Altötting es a Baviera lo que Częstochowa es a Polonia: el centro espiritual de una región profundamente católica. La Capilla de la Gracia, una pequeña capilla octogonal del siglo VIII, alberga la Schwarze Madonna —la Virgen Negra de Altötting—, una imagen de madera de tilo del siglo XIV que es la patrona de Baviera.
Lo que hace especial a Altötting es su intimidad. No es un santuario grandioso: es un pueblo pequeño con una plaza rodeada de iglesias, capillas y conventos. Los peregrinos llegan caminando desde toda Baviera, especialmente en mayo y durante la Asunción. Benedicto XVI peregrinó a Altötting varias veces, tanto como cardenal como siendo papa, y su corazón —literalmente— está enterrado allí, en la Capilla de la Gracia, según su voluntad.
Tréveris, Aquisgrán y otros tesoros
Tréveris, en Renania, alberga la Túnica Santa: según la tradición, la túnica que Cristo llevó durante la Pasión, traída a Tréveris por Santa Elena, madre del emperador Constantino. La túnica se expone al público solo en ocasiones excepcionales —la última vez fue en 2012— y cada exposición atrae a más de un millón de peregrinos.
Aquisgrán fue la capital del Imperio de Carlomagno, y su catedral —la más antigua del norte de Europa— fue el lugar de coronación de los reyes germánicos durante seis siglos. El tesoro de la catedral incluye reliquias de enorme importancia que se exhiben cada siete años en una peregrinación que se remonta al siglo XIV.
Alemania tiene también la Abadía de Maria Laach, un monasterio benedictino junto a un lago volcánico en la Eifel; Oberammergau, el pueblo bávaro que representa la Pasión de Cristo cada diez años desde 1634; y Kevelaer, el santuario mariano más visitado del noroeste de Alemania.
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