Luz
(Del lat. lux, lucis)
1. f. Agente físico que hace visibles los objetos.
2. f. Claridad que irradian los cuerpos en combustión, ignición o incandescencia.
3. f. corriente eléctrica. «El recibo de la luz».
4. f. Utensilio o aparato que sirve para alumbrar, como un candelero, una lámpara, una vela, una araña, etc. Trae una luz.
5. f. Área interior de la sección transversal de un tubo.
6. f. Esclarecimiento o claridad de la inteligencia.
7. f. Modelo, persona o cosa, capaz de ilustrar y guiar.
(…) Real Academia Española ©
Sí: la palabra castellana luz procede sin duda del latín lux.
Pero buscando en su origen prehistórico, hallamos su parentesco en lenguas antiguas como el griego clásico λευκός -leukós-, el lituano “laukas” (pálido) y el germánico *leukhtam. De este último viene el alemán “Licht” y el inglés “light”, pasando por el anglosajón leht y el alemán antiguo lioht.
Esta búsqueda de similitudes nos conduce a la reconstrucción de su raíz protoindoeuropea: *leuk- o *lewk- con el significado de luz, brillante, blanco, a través de comparaciones como las siguientes:
Alemán: Licht
Catalán: llum
Danés: lys
Francés: lumière
Inglés: light
Inglés antiguo: leoht
Islandés: ljós
Italiano: luce
Latín: lux
Noruego bokmål: lys
Papiamento: lus
Portugués: luz
Sueco: ljus
Cabe destacar, por último, que esta lengua madre se habría formado alrededor del año 3000 AC posiblemente en el área de la actual Armenia y que no se conserva ningún escrito. El protoindoeuropeo o indoeuropeo es una lengua reconstruida por lingüistas a partir de comparaciones de los idiomas que se derivaron de la misma.
Esta «paleología» lingüística me parece fascinante… ¿Y a vosotros?
Esperando arrojar más «luz» sobre otras cuestiones etimológicas en breve… ¡Hasta la próxima!




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