Es un lugar de encuentro entre la Lingüística y el Derecho.
En España sólo se imparte en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y en el Grupo ILFE, vinculado a la Universidad Autónoma de Madrid.
Sus campos de actuación se centran en el lenguaje judicial y en el peritaje lingüístico. El primero incluye cuestiones relativas a la propiedad intelectual (derechos de autor y otras similares) e industrial (patentes, marcas comerciales, denominaciones de origen y dominios de Internet…), así como el análisis del discurso administrativo y jurídico: interpretación y traducción en estos ámbitos, vistas orales, contratos y documentos legales. En cuanto al peritaje lingüístico, se contemplan tres ámbitos de actuación forense: la detección del plagio, la atribución de la autoría y la identificación de hablantes mediante tecnologías del habla. Además, tiene una vertiente sanitaria en el desarrollo de herramientas para personas con patologías del habla o necesidades comunicativas especiales y para actuar en el ámbito de la medicina y la psiquiatría forense.


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