Jesús de Nazaret se presentó a sus seguidores como el Mesías esperado desde hacía muchos siglos por el pueblo judío. Este vocablo se derivaba del hebreo Masiah, que más tarde fue traducido al griego como Christós ‘ungido’, proveniente del verbo chriein ‘ungir’.
Los primeros discípulos de Jesús se llamaban entre sí «los hermanos», «los escogidos» o «los fieles», mientras que los demás se referían a ellos como «nazarenos» o «galileos».
Hacia el año 50, los habitantes de Antioquía comenzaron a llamarlos khristianós ‘fieles al Mesías, al Cristo’, dando así origen a las palabras cristiano y cristianismo.


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