Muchos creen que el mero hecho de conocer una lengua de más, a parte de la materna, ya les convierte en traductores e incluso intérpretes. Pero ambos campos son muy complejos y requieren ciertas características que hay que tomarse muy en serio.
Un intérprete es quien transmite un mensaje de una lengua a otra manteniendo el registro original del orador. Es decir, el intérprete copia el estilo del hablante, ya sea por ejemplo formal, coloquial o científico y lo retransmite directamente en otra lengua siendo fiel a la intención del orador.
¿Y quién puede ser un buen intérprete? Pues quien cumpla estas cinco características:
- Hay que tener un conocimiento profundo de las lenguas con las que se pretende trabajar. Así pues, es absolutamente necesario que el intérprete entienda todo tipo de jergas, frases hechas, gestos, etc.
- Se debe de tener un conocimiento excelente de la cultura de ambas lenguas…
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