Unas horas en Florencia: la Piazza della Signoria

La Piazza della Signoria ha sido el corazón cívico de la ciudad a lo largo de toda su historia. Aquí se han realizado torneos, competencias, manifestaciones… y ha sido también el escenario de ejecuciones como la de Savonarola (una placa al pie de la fuente señala el lugar exacto) quien fuera quemado en la misma plaza donde él había mandado incinerar los libros y pinturas considerados “herejes”.

Debe de ser una de las plazas más bonitas del mundo: la Piazza della Signoria en Florencia es una obra de arte en sí misma, forjada por siglos de maestría y mecenazgo. Aquí se desarrolló la vida desde los tiempos neolíticos. Los romanos tuvieron en ella un centro termal y una lavandería, sobre cuyos restos se edificó el Palazzo Vecchio. Aquí también existió una basílica paleocristiana donde mas tarde se levantó la iglesia de Santa Cecilia, ya desaparecida.

Sin embargo, la Piazza della Signoria conserva hoy un conjunto de algunos de los edificios más representativos de su época. Fue sede del poder durante siglos, desde antes aún de la construcción del Palazzo Vecchio (1299-1314) en contraposición a la Piazza del Duomo (Catedral) donde se asentara el poder religioso del reino.

El poder de la ciudad, donde vivían algunas de las familias más fuertes de su época, la dotó de belleza y recursos. Ya en el siglo XIII contaba con pavimento, los mejores artistas del Renacimiento se dieron cita aquí y dejaron su obra como legado. Durante siglos, además, en la Plaza de la Señoría se celebraron grandes fiestas públicas e importantes competiciones.
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¿Qué ver en la Piazza della Signoria?

– El Palazzo Vecchio

A finales del siglo XIII la ciudad de Florencia decidió levantar un palacio comunal digno de su importancia. El Palazzo es un edificio gótico de aspecto austero. Por fuera, tiene apariencia de fortaleza medieval sólida compuesta por una planta baja con tres patios internos y dos plantas superiores, pero dentro vemos la conjunción de varios estilos que se ubican entre los siglos XIII y XVI.

Cuando Cosme I legó esta mansión a su hijo Francisco y a Juana de Austria, para mudarse al Palazzo Pitti, el edificio, durante mucho tiempo llamado Palazzo Della Signoria, adoptó su nombre actUal de Palazzo Vecchio, para diferenciarlo de la nueva residencia gran ducal.

La fachada del Palacio se identifica por la Torre de Arnolfo, muy estilizada pero mal construida. De hecho, a poco de ser finalizada hubo que reconstruirla porque corría riesgo de caerse. Durante la primera mitad del siglo XVI fue residencia del todopoderoso Cosme de Medici, y por ello en ese entonces se le conocía como Palacio Ducal.

Delante del Palacio, se encuentran las esculturas más antiguas, que hace un tiempo se encontraban más adelante hacia la plaza: son “el Marzocco” y la “Judith y Holoferne” (1455-60), ambas obras de Donatello fueron sustituidas por copias por su alto valor y los originales se conservan dentro del Palazzo Vecchio.

También encontramos aquí la réplica exacta del David de Miguel Angel cuyo original se encuentra en la Galería de la Academia.

Sin duda, la mejor forma de visitar el Palazzo Vecchio de Florencia es apuntarte a una visita guiada. Es la mejor forma de descubrir los más bellos rincones del edificio.

Nada más ingresar en el palacio nos recibe el luminoso patio diseñado en 1453 por Michelozzo, con frescos del 1565 realizados por Giorgio Vasari en honor a los austrias, a causa del matrimonio de Francesco I de Medici, hijo mayor de Cosimo I, con Johanna de Austria, hermana del Emperador Maximiliano. En el centro del patio destaca la fuente de mármol realizada por Battista del Tada, coronada por una copia del “Putto con el delfin”, de Andrea del Verrocchio, cuyo original se exhibe en la segunda planta del Palazzo.

Unas monumentales escaleras realizadas por Vasari nos conducen al impresionante Salón del Cinquecento, un inmenso espacio diáfano de 52 x 23 metros realizado por Simone del Pollaiolo en 1494. La gran sala fue encargada por Savonarola para acoger las reuniones del Consejo Mayor de la ciudad que constaba de 500 miembros.

Posteriormente Vasari aumentó la capacidad de la sala para acoger la corte de Cosimo I. De las anécdotas mas interesantes sobre este salón se cuenta que en principio los frescos de ambos laterales fueron encargados respectivamente a Leonardo y a Miguel Ángel. Leonardo quiso hacer nuevos experimentos y añadió cera a sus pigmentos, posteriormente quiso acelerar el secado colocando braseros junto a las paredes, resultando tristemente en que la fusión de la cera debido al calor arrastró la pintura y arruinó completamente el trabajo. Por su parte, Miguel Ángel no pudo emprender el trabajo encargado ya que fue llamado por el papa Julio II a Roma para pintar la Capilla Sixtina. Así pues, los frescos que podemos admirar hoy en día y que reflejan victorias de los florentinos en batallas contra sus eternos enemigos de las vecinas Pisa y Siena, se deben a Giorgio Vasari y a sus discípulos. El inmenso techo consta de un total de 39 paneles representando episodios de la vida de Cosimo I. En la pared norte e iluminado por grandiosos ventanales se encuentra La Udienza, un estrado construido por Bartolommeo Bandinelli en donde Cosimo I recibía en audiencia a ciudadanos y embajadores, decorado por grandes tapices y estatuas obra del propio Bandinelli.

La siguiente planta del Palazzo nos lleva a las habitaciones privadas de Cosimo I y su mujer, Eleonora de Toledo. Decoradas hasta el último centímetro cuadrado tanto en techo, paredes y suelos. Todo un derroche de arte y lujo que uno no acaba de creerse, la visita a este palacio es un empacho de arte renacentista y barroco que te deja además con el inevitable dolor de cuello de tanto admirar los techos de cada habitación.

Destacan la Sala degli Elementi, dedicada a los cuatro elementos, la Terraza di Saturno desde la que puede contemplarse una hermosa vista de la ciudad, la Sala de Hércules (el héroe mitológico con el que la familia Medici gustaba siempre compararse), la de Júpiter, la de Cibeles, y otras dedicadas a Penélope, a Ceres y a las Sabinas. En esta planta también se halla la Sala de la Audiencia de los priores de justicia, el comedor, el despacho del duque, las habitaciones privadas, la Camera Verde (desde donde partía el corredor que comunicaba el Palazzo Vecchio con el Palazzo Pitti), y la Capella della Signoria, consagrada a San Bernardo.

La visita al Palazzo Vecchio requiere un mínimo de 3 horas para verlo completo y poder disfrutar de todas sus salas.

Loggia dei Lanzi

Se trata de un pórtico abierto construido en el lado sur de la plaza, entre 1376 y 1381, por Benci di Cione y Simone di Francesco Talenti.

El pórtico, al principio, era un balcón abierto para acoger asambleas y ceremonias pero en el siglo XVI perdió esta función y se convirtió en una especie de museo al aire libre para exponer las esculturas de la familia de los Médicis.

Entre estas obras destaca el Perseo, obra maestra de Benvenuto Cellini, que hizo entre 1554-1564. A la derecha del pórtico, está El rapto de las Sabinas, obra de Giambologna (1583) que fue materializada de tal forma que se puede admirar, por igual, desde todas las posiciones.

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Fuente de Neptuno

Construida en 1563 por Bartolomeo Ammannati y sus discípulos, no fue muy apreciada en sus comienzos debido a que Neptuno lleva las facciones del señor de entonces, Cosme de Medici. Además, parece ser que valoraron más la calidad del mármol de Carrara que la obra de los artistas. De ahí que se la conozca como “Il Biancone“.

Estatua ecuestre de Cosme I

Obra de Giambologna del 1594. En su pedestal de mármol hay tres bajorrelieves que representan los episodios más destacados de la vida del Gran Duque de Toscana, Cosme I de Medici: La elección de Duque (en 1537), La conquista de Siena ( 1555) y El otorgamiento del título de Gran Duque (1569).

Palacio Uguccioni

El Palacio Uguccioni es otro de los bellos palacios que se encuentran en la Plaza de la Señoría en el centro de la ciudad de Florencia. Esta edificación se comenzó a construir en 1550 aproximadamente, pero tomó su aspecto actual más tarde, cuando Cosme I de Médici, primer gran duque de Toscana, reconstruyó y remodeló toda la plaza de la Señoría.

Tribunal de las Mercancías

Sobre el lugar del antiguo teatro romano, a mediados del 1300 se construye este edificio que servía para poner orden en las acostumbradas disputas entre sindicatos de artesanos de la época. En la parte alta de la fachada se pueden ver las réplicas de las esculturas que originalmente la decoraban y que hoy en día se exponen en su interior. Las figuras representan las 21 artes.

Placa conmemorativa de la hoguera de Savonarola

Savonarola fue un religioso dominico, predicador italiano, confesor del gobernador de Florencia, Lorenzo de Médici, organizador de las célebres hogueras de vanidad (o «quema de vanidades») donde los florentinos estaban invitados a arrojar sus objetos de lujo y sus cosméticos, además de libros que él consideraba licenciosos, como los de Giovanni Boccaccio. Predicó contra el lujo, el lucro, la depravación de los poderosos y la Iglesia, contra la búsqueda de la gloria y contra la homosexualidad.

Sus críticas violentas contra la familia que gobernaba Florencia en esos años, los Médici, acusándolos de corruptos, contribuyeron a la expulsión del gobernador Piero de Médici por los florentinos en 1495. Sus ataques contra el papa Alejandro VI le valieron, primeramente, la excomunión (es decir, la expulsión de la comunidad católica) y la prisión, y más tarde, y tras haber sido liberado y conducido a Roma por los grandes comerciantes florentinos, la condena a la hoguera por un tribunal de la Inquisición y la inclusión de su obra en el índice de libros prohibidos.

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